AELEM

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE SABER CUÁL ES MI PROPÓSITO?

¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Cuál es la razón por la que vivimos y existimos?, son algunas de las preguntas que siempre inquietan a la gente.



Imaginemos que decidimos ir a la plaza que está cerca de nuestra casa. Lo hacemos para caminar un rato, despejarnos, disfrutar del verde del lugar y hasta deleitarnos con el perfume de alguna flor. De repente, el cielo se pone gris y las primeras gotas caen, a los pocos minutos pareciera que está diluviando y granizo empieza a golpear a nuestro alrededor.

¿Qué haríamos? Seguramente la primera decisión sea la de pegar la vuelta y regresar a nuestra casa y lo más probable es que lo hagamos de manera rápida. Viéndolo desde otro ángulo, ¿por qué nos quedaríamos en ese lugar mojándonos y exponiéndonos a que nos lastime la piedra? No hay un propósito por el cuál decidiríamos permanecer allí.

Ése es el primer pensamiento que viene a toda persona que no tiene un propósito por el cual vivir. Cuando se presenta una adversidad, piensa en retirarse, el correrse del lugar y cada vez que tenga que atravesar una situación que requiera sufrir la va a intentar esquivar: “¿para qué voy a ir por acá? No tiene ningún sentido pasar por este dolor”.
Eso es lo que se genera cuando no tenemos ninguna dirección.

Ahora qué diferente que sería, si estando en la misma situación, me llama un amigo diciendo que se le quedó el auto del otro lado de la ciudad y no puede regresar a su hogar. También se larga a llover, hace frío, cae piedra pero ahora no me importa la adversidad porque yo tengo algo que hacer, tengo un propósito que ejecutar.

Cuando nuestra vida tiene una dirección no nos vamos a detener por el sufrimiento, no vamos a frenar a ver que estamos sufriendo, no nos vamos a detener en las adversidades ya que hay algo que tenemos que alcanzar. Enfocarnos es la clave para avanzar.


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