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LA AUTOESTIMA

Hoy vamos a seguir hablando de Autoestima, y en esta ocasión de algunos conceptos y síntomas que nos ayudarán a identificar como estamos en nuestra autoestima.



La autoestima es voluntaria

El origen de la baja autoestima se da por influencias del medio(ya sea nuestra familia, amigos, la escuela, la universidad, los medios masivos de comunicación, etc.), por valoraciones que aprendemos a medida que nos desarrollamos, desde que somos niños hasta la edad adulta. En este lapso de tiempo, generamos creencias demandantes acerca de nosotros mismos y malinterpretamos conceptos mientras desarrollamos creencias sin fundamentos (distorsiones cognitivas) que fortalecen nuestro sistema irracional de creencias.
Si esto es cierto y entendemos al afecto como una emoción, obligadamente llegamos a la conclusión de que la misma puede generarse sobre la base de la modificación en la valoración que tengo de mí mismo.
En mi anterior libro, Aprender a sentir, doy una explicación detallada de cómo las emociones pueden ser desarrolladas de acuerdo a nuestro sistema de creencias.

A modo de síntesis, nuestra forma de entender o significar los acontecimientos define nuestro sistema emocional. Por lo tanto, si creo que alguien ha hecho un acto de injusticia, desarrollaré un estado de enojo.

Si creo que una pérdida es muy importante, desarrollaré un estado de tristeza. Si creo que el futuro es algo catastrófico, desarrollaré un estado de temor. Lo que creemos define nuestra emoción.

El afecto se desarrolla en la valoración de importancia del otro como de mí mismo. En otras palabras, “yo no me quiero” es el producto de una valoración previa que tengo de mí. Es decir, por algo que creo de mí, es que no me quiero. Si logro cambiar esa creencia, puedo cambiar mi afecto hacia mí mismo. Pues bien, entonces, concluimos que el afecto es voluntario. No fácil pero voluntario.

¿Cuáles son los síntomas de las personas que no se quieren a sí mismas?

1. No se preocupan por su imagen personal.

Casi todos, cuando nos vestimos o nos arreglamos antes de salir de casa, lo hacemos por una cuestión de agradar a los otros. Es un asunto de agradabilidad. Básicamente, si logro la aprobación de otros, tengo más chance de sociabilizar y generar proyectos en el medio. Sin embargo, a las personas con baja autoestima no les interesa tanto la opinión de terceros, porque, en realidad, tienen una apreciación personal de sí mismos, y esto cancela el interés por los otros. Cuando se visten, lo hacen casi porque tienen que hacerlo. Es casi una cuestión moral más que de búsqueda de aprobación. Cuando se arreglan, lo hacen por el mismo motivo.

2. No les interesa si sus vidas corren riesgos.

Por lo general, tienen conductas suicidas. Practican deportes de riesgo o ejecutan negocios sin medir los riesgos. Muchas veces, estas personas ni se dan cuenta de que tienen una autoestima deficiente. Simplemente, ni piensan en ello y actúan en función del placer inmediato, por lo que no miden los riesgos, ya que no les interesa el futuro, solo pasarlo bien en el presente. Pueden tener conductas alimentarias perjudiciales o una vida sexual promiscua. Pueden entrar en conductas delictivas o bien ser personas sujetas a otros, porque cualquiera sea la situación no les interesa nada de ellos.

3. No son tímidas.

Al contrario de lo que se piensa, no es el tímido el que tiene baja autoestima, ya que este perfil de personalidad tiene como costumbre proteger la imagen debido a una baja auto-confianza. Las personas con baja autoestima suelen quedar en ridículo con facilidad. Suelen ser los “graciosos”, los que llaman la atención. Ellos no temen al ridículo, ya que no les importa que otros no los acepten. Hacen lo que tienen ganas debido a que no miden los costos futuros.

- Extracto del libro "El poder de la confianza"

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