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¿QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN LAS EMOCIONES?

Vamos a estar hablando acerca de nuestras emociones, de aquello que sentimos, y para qué sirve, cuando nos ayudan de manera positiva y cuando no.



1. ¿Qué son y para qué sirven las emociones?

Las emociones son el centro de atención de los seres humanos.

Ellas captan la concentración de nuestros pensamientos y nos inducen a tomar conductas que, muchas veces, nos empujan a estilos de vidas caóticos y disfuncionales.
Por ejemplo: un esposo abandona a su familia, porque siente que se enamoró de otra mujer. Una joven deja de estudiar, porque se siente desanimada.
Un hombre se baja de un automóvil a pelear con el conductor de otro vehículo, porque siente ira. Una mujer no se casó nunca, porque siente tristeza de dejar solos a los padres.

Los sentimientos y emociones mal educados conducen a las personas a tomar decisiones que pueden perjudicar sus vidas y la de terceros.

Dejarse guiar por un sistema emocional inmaduro es como pretender que un niño gobierne nuestras vidas. Lo hará, pero estaremos a expensas de sus impulsos y deseos de placer inmediato y evitación de la angustia por encima de lo conveniente y lo funcional, que es lo que podría llevar nuestras vidas a un placer más intenso y duradero.
Si bien el Diccionario de la Real Academia Española define a la emoción como

“un estado de ánimo caracterizado por una conmoción orgánica consiguiente a impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos”,

y se podrían hacer numerosas referencias académicas, una forma simple es definirla como

“movimiento psíquico interno que se puede identificar por medio de los sentimientos”.

Los sentimientos y los sentidos son dos capacidades diferentes que tenemos los seres humanos.

Por un lado, está nuestro sistema biológico (el cuerpo en sí mismo), con los cinco sentidos (tacto, olfato, audición, visión y gusto). Los estímulos del medio ambiente afectan los receptores que tenemos distribuidos en todo el cuerpo, y de acuerdo a la zona y al receptor estimulado, tendremos sensaciones diferentes. Sentiremos frío, calor, olores fuertes, suaves, gustos salados o amargos, etc. A estas acciones fisiológicas las llamamos sensaciones. Por otro lado, con los sentimientos, con las emociones, nos estamos refiriendo a experiencias que van más allá de los sentidos, un proceso abstracto que no se puede cuantificar y que expresa lo que ocurre en el interior del sujeto, el estado psíquico del sujeto en relación al mundo y a sí mismo.

La gran mayoría de las personas para identificar el lugar donde sienten sus emociones llevan sus manos hacia el pecho (muchos creen que es en el alma donde operan estas emociones e identifican el alma en ese sector). Algunos teólogos creen que el sistema emocional es lo que le permite al hombre tomar contacto con su espíritu.
Para muchos (yo incluido), el alma es el reservorio del sistema emocional y es la intermediaria entre el espíritu y el cuerpo, como un transductor que expresa lo que ocurre en el interior de nuestro espíritu para poder hacerlo consciente por medio de emociones, y ponerlo en el exterior, es decir, fuera del cuerpo, para que otros lo perciban por medio de la palabra y la conducta.

Las emociones cumplen muchas funciones muy importantes en las personas, ya que permiten conectar al sujeto desde su interior abstracto a su exterior concreto.

Permiten actuar rápido, sin que medie la razón que muchas veces es más lenta que los reflejos emocionales.

Durante su viaje de egresados, María subió la montaña por primera vez; sus conocimientos sobre la naturaleza eran precarios y no estaba entrenada para resolver problemas en la intemperie. Pero cuando escuchó un sonido aterrador detrás suyo, un único impulso le permitió saltar hacia el costado del camino y entonces vio pasar una enorme piedra que se había desprendido de la cima.
Alguien con miedo puede frenar su actividad, porque identifica algún peligro. En este caso, María siente algo molesto en su interior (interior abstracto) que le mueve a actuar (exterior concreto) de determinada forma para prevenir algún mal posible.
Permiten resolver sistemas de creencias erróneos que llevan a la persona a tener conductas disfuncionales. Eran cinco amigos que se juntaban periódicamente para jugar al fútbol, pero hacía un tiempo que a Mario se lo notaba muy desanimado y sin ganas de jugar. Jorge decidió investigar.

—¿Estás así por Amelia?

—La verdad es que sí. Nunca creí que me costará tanto perderla.

—¿Por qué estás tan triste?

—No lo sé, quizá no puedo parar de pensar que nunca voy a conseguir otra mujer como ella. Mis sueños se fueron con ella.

—Amigo, ¿realmente crees que es la única mujer en el mundo para vos, y encima la perdiste?

Luego de conversar un largo rato, Mario se dio cuenta de que su idea era un poco exagerada. Hablando con su amigo, comprendió que aún había muchas oportunidades para conocer a la mujer con quien formaría una familia.
Gracias a sus emociones, Mario pudo identificar su sistema de creencias y cambiarlo por otro funcional. En este caso la tristeza marcó la creencia catastrófica de nunca más encontrar una mujer para ser feliz, luego de la pérdida de Amelia.

Permiten tomar contacto con otras personas. Uno de los elementos básicos en la sociabilización es la empatía, que es la capacidad de poder sentir lo que siente el otro, para ayudarlo si así lo necesitara. Las emociones nos permiten tomar contacto con los demás y poder disfrutarlos o alejarnos en el caso de que estorben nuestra calidad de vida.

Daniel y Pedro eran amigos desde la infancia. Daniel tenía una personalidad empática, se relacionaba bien con la gente y le agradaba socializar. Pedro, por el contrario, había crecido en un ambiente hostil, y no le gustaba tener amigos. Cuando se encontraban, Pedro insistía en convencer a Daniel de realizar actos delictivos, como robar. Pedro estaba convencido de que ellos no tenían las mismas posibilidades que los demás y que debían regirse por la “ley de la selva”, del más fuerte. Cada vez que Daniel se juntaba con Pedro terminaba muy angustiado por su influencia, ya que le convencía de hacer cosas que no quería. Finalmente, un día Daniel decidió dejar de ver a Pedro, porque no lograba convencerlo de no ejecutar dichos actos ni de que ellos podrían mejorar su calidad de vida de otro modo.

Daniel fue salvado por sus emociones: si no se hubiera angustiado, quizá no se hubiera alejado de Pedro y hubiera creído tales valoraciones que lo llevarían a actuar de forma perjudicial para la sociedad y seguramente lo hubiera hecho tener problemas con la Justicia.
Permiten disfrutar situaciones y momentos. Esto activa el sistema de recompensa positivo y nos induce a repetir acciones que pueden ser de mucho desarrollo para nosotros.
Al final de su disertación, el auditorio la aplaudió y Florencia sintió placer ante esta aclamación. Este placer le generó deseos de capacitarse para seguir creyéndose útil.

Los sociobiólogos señalan el predominio del sistema emocional sobre la razón en momentos cruciales. Creen que son nuestras emociones las que nos guían en esas milésimas de segundos en que se deciden cuestiones futuras muy importantes para la calidad de vida.

Espero que este material sea útil para un mejor desarrollo de tu vida emocional, seguiremos hablando del tema en las próximas notas.

- Material extraído del libro Aprender a Sentir

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